Por Diego Alejandro Soto Herrera.

Es una realidad en los ambientes académicos y científicos: los estilos de citas y referencias bibliográficas como APA, Vancouver, Chicago, IEEE, MLA (y más de 8000 estilos y sus variables en el mundo) suelen ser un dolor de cabeza para la mayoría de los estudiantes universitarios, docentes, investigadores y, en alguna medida, para los correctores de textos. La razón es comprensible, pues memorizar cientos o miles de formatos y reglas tales como disposición de elementos bibliográficos, orden alfabético o numérico, sangrías, cursivas, iniciales de nombres, paréntesis, comillas o comas, es una labor compleja, por lo que se requiere tener a la mano el respectivo manual para aplicar los formatos en el texto a corregir. De hecho, es alarmante la cantidad de errores de citas y referencias que se evidencian en textos que se publican de forma definitiva en libros, revistas o tesis, especialmente en Latinoamérica. Para el corrector de textos puede ser aún más confuso, pues recibe documentos de diversas disciplinas, lo que le exige abarcar varios estilos de citación. En este panorama, ¿eres corrector de textos y has renunciado a un documento porque el cliente solicitó un estilo que no conoces?, ¿has subcontratado esta labor con alguien experto en sistemas de referenciación?, ¿hiciste la corrección de un texto aplicando un sistema y te reclamaron por errores en el formato?, ¿entregaste un texto corregido y quedaste con un sinsabor y cierta desconfianza propia por la calidad de las citas y referencias? Mi cordial sugerencia: usa un gestor de referencias; para esto, invierte unas horas en conocer a profundidad algún gestor de tu gusto y aprovecha las inmensas ventajas que trae el uso de estas aplicaciones informáticas, cuyas principales bondades se centran en evitar errores de formato, en ahorrar tiempos de corrección y, por ende, en hacer entregas oportunas al cliente.

Figura 1. 

APA Style

Nota. Estilo de la American Psychological Association.

 

Los gestores de referencias son aplicaciones informáticas que apoyan la labor académica e investigativa y de corrección. En la actualidad existe una gran variedad de gestores de referencias, tanto de acceso libre como en la modalidad de suscripción. Tenemos, por ejemplo, gestores como Mendeley, Zotero, EndNote, BibSonomy, JabRef, RefWorks, Flow, entre otros. Sus funcionalidades son similares en muchos aspectos, pues cumplen las actividades básicas del proceso investigativo: organizan, almacenan, recolectan, comparten, citan y generan las referencias de manera automática. Permiten, además, trabajar en Microsoft Word u otros editores de texto mediante un plugin para vincular citas y referencias.

 

En mi labor de corrección de textos he aplicado más de 30 estilos y sus variables (APA, Vancouver, MLA, IEEE, Icontec, ISO, Harvard, Chicago, AMA, Nature, entre muchos otros). ¿Tengo una memoria prodigiosa? Nada más lejos de la realidad. Gran parte de esa labor se la delego al gestor de referencias. En la experiencia personal, he utilizado por más de 10 años Mendeley y, en unas pocas ocasiones, Zotero, EndNote y RefWorks. Los resultados no pueden ser mejores. Formato profesional para un corrector de texto profesional.

 

Figura 2

Gestor de referencias Mendeley

 

Nota. Software propiedad de Elsevier.

 

Nota: el gestor nativo de referencias de Microsoft Word es muy popular, debido a la facilidad de uso; sin embargo, no lo recomiendo como una herramienta profesional, ya que adolece de gran cantidad de errores en formatos de salida de citas y referencias.

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